Covacha de Llatas
962720002
Polígono 1-RS 130
46170 Villar del Arzobispo Valencia
962720361

La Covacha de Llatas es un yacimiento que se adscribe al Mesolítico reciente (8500-7500 cal BP) y que también cuenta con restos pertenecientes a la Edad del Bronce, relacionados con la cultura del Bronce Valenciano. El yacimiento fue excavado por el Servicio de Investigación Prehistórica(S.I.P.), por lo que sus materiales se encuentran conservados y expuestos en el Museo de Prehistoria de Valencia.

  La Covacha de Llatas pertenece al término municipal de Andilla (La Serranía, Valencia), si bien se encuentra a tan solo 2 km de la población de Villar del Arzobispo (La Serranía, Valencia). Se sitúa junto al barranco del Salobral, a una altura de 20 metros sobre la falda de un pequeño cerro llamado Puntal de Cambra, que constituye la última estribación del Cerro las Cabras. Esta se ubica en la vertiente norte y hacia el extremo oriental del mismo, y se caracteriza por sus reducidas dimensiones en forma de pirámide triangular, su boca mide 3.5 m de base, 1.5 m de altura y 3.6 m de profundidad.

  La Covacha de Llatas, tal y como indica su nombre, fue descubierta en 1948 por Vicente Llatas Burgos (1899-1980), maestro en el Villar (1933-1970), primer Cronista Oficial de la Villa de este municipio (desde 1952) y delegado del S.I.P. (desde 1948). Vicente Llatas relata el descubrimiento en su trabajo Carta arqueológica de Villar del Arzobispo y su comarca: “descubrimos esta covacha en el mes de agosto, en una de nuestras frecuentes visitas a las excavaciones bajo la dirección de José Alcácer Grau. En esos momento el S.I.P. se encontraba realizando una excavación en el Cerro del Puntal de Cambra, donde se encuentra el yacimiento del bronce del mismo nombre, dirigida por José Alcácer Grau. Este fue informado del descubrimiento y se encargó de consultar al Director del S.I.P. para llevar a cabo su excavación.             La Covacha de Llatas es un yacimiento que desde su descubrimiento se inserta en la problemática sobre la neolitización de la fachada peninsular mediterránea, en cuanto a lo que se refiere a la transición desde el modo de vida asociado al Epipaleolítico (caza y recolección) hasta el productor (ganadería y agricultura) propio del Neolítico, ya que nos encontramos en un contexto en el que se desarrolla un proceso complejo de dualidad cultural en el que intervienen los grupos epipaleolíticos (autóctonos) y los neolíticos. Así lo expresaba Lluís Pericot al firmar que el interés de este yacimiento residía en que en él se juntan con la cerámica las piezas de sílex de vieja tradición epipaleolítica.

  Los restos aportados por la Covacha de Llatas abarcan desde industria, fragmentos cerámicos, restos óseos de fauna y moluscos, hasta restos de un posible enterramiento.

  El total de restos de industria ascienden a 5.331 piezas de sílex y 20 de cuarcita, aunque si bien únicamente 400 han sido clasificadas tipológicamente, mientras que las restantes se corresponden con restos de talla. Las tipologías identificadas, en orden de importancia numérica, son las siguientes: hojitas de dorso rebajado (260), raspadores (30), trapecios (28), medias lunas (21), hojas de muesca (17), buriles (12), raederas (10), triángulos (8), y piezas retocadas sin tipología clara (14), mientras que encontramos la ausencia de microburiles. Un estudio realizado en 1999 sobre las marcas de impacto detectadas en un conjunto de 65 microlitos geométricos, muestra como en gran medida estos fueron usados como armaduras de proyectiles. Este concluye que los segmentos y triángulos se usaron fundamentalmente como puntas, mientras que los trapecios lo hicieron como flechas de filo transversal.

  Los restos cerámicos se caracterizan por aparecer muy fragmentados, en consecuencia no se pudo reconstruir la forma de los vasos cerámicos. Se caracterizan por ser bastos, con un tono rojizo o pardo amarillento, y por una cocción imperfecta y desigual. De entre todos los fragmentos, destacan dos por sus decoraciones: uno con cordón con digitaciones, y otro con incisiones en zig-zag. También se encontraron algunos fragmentos carenados asociados a la Edad del Bronce. Es de destacar la ausencia de cerámica cardial, asociada a la llegada de grupos neolíticos.

  Los restos óseos hallados también se encuentran muy fragmentados, estos han sido asociados con animales de talla pequeña, en especial herbívoros y roedores, se encuentran también restos de aves y destaca la presencia de un colmillo de cánido. Destacan los restos malacológicos por encontrarse perforados, lo que indica sin ninguna duda su uso como elementos de adorno. Las especies localizadas son Columbleas, Pectunculus, Cardium edule, Helix candidisima y Helix alonensis.

  Se ha señalado la posible existencia de un enterramiento en las tierras superficiales de las zonas A y B, ya que se localizaron huesos largos, dientes y vértebras, aunque si bien no se afirma con seguridad ya que al encontrarse superficialmente habría sido destruido parcialmente.

 

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